Las empresas mexicanas están transformando el sargazo en calzado, cosméticos y biogás

1 de octubre de 2026

Cada temporada, el sargazo llega a las costas del Caribe mexicano, lo que afecta al turismo, a la pesca y a los ecosistemas costeros.

Ante esta situación, el Gobierno de México y las autoridades de Quintana Roo están combinando la recogida en alta mar, el reconocimiento legal del sargazo como recurso y el apoyo a las empresas que lo procesan.

Hoy en día, se utiliza para fabricar de todo, desde hormigón y textiles hasta sandalias biodegradables, fertilizantes y biogás.

Aprovecharlo no es lo mismo que resolver el problema. El sargazo contiene arsénico, por lo que debe limpiarse y certificarse antes de cualquier uso, con los costes que ello conlleva. Además, su recuperación reduce la acumulación, pero no repara el daño ecológico ya causado. De hecho, en cantidades moderadas, proporciona un hábitat para tortugas, cangrejos y peces.

Aunque el contexto es muy diferente al del Atlántico europeo, este caso ilustra una idea que compartimos en BIOCHAINS Atlantic: la biomasa de algas solo adquiere valor cuando existe una cadena de suministro organizada que conecta a quienes la recolectan, la procesan y la utilizan, con garantías de calidad y sostenibilidad.

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